viernes, 10 de septiembre de 2004

Un proyeccionista me ha jodido 'La terminal'

Muchas veces, el espectador que asiste a una sala de proyección no se da cuenta de multitud de errores que suceden en pantalla. Muchas otras sí. Por ejemplo, que una luz permanezca encendida cuando ya ha comenzado la película es evidente y molesto para cualquier público avezado que porte sus palomitas para comer en la sala o simplemente se disponga a disfrutar de un par de horas con una buena cinta (normalmente, de cine americano).
Cuando el sonido, distorsiona o se va y vuelve, creando esa maldita sensación que todo proyeccionista procura solventar en el acto también es otro de los factores que no suelen pasar desapercibidos para el público. Pero hay otros que, por desgracia, no se perciben por la mayoría del público, pero que sin embargo está mermando el espectáculo del cine. Esta misma tarde, durante la primera sesión del estreno de 'La terminal', en la sala 7, de los cines Megaplex ubicados en Vialia, antes del tercer acto (cuando llevaba una hora y media de película) de la muy entretenida película de Spielberg, el foco se desencuadró y dejó durante unos instantes media cabeza de Catherine Zeta-Jones en la parte inferior de la pantalla y los pies de Staney Tucci en la zona inversa.
El proyeccionista, lejos de arreglar el asunto, enfocó como pudo (para que, simplemente, se viera) y dejó desaforado un cuarto de pantalla que ridiculizó el excelente trabajo de Spielberg como director. Es decir en que los planos se llenaron de un molesto ‘aire’ encima de las cabezas de los personajes que hizo que éstos fueran y vinieran en la acción por debajo de plano. Algo que provocó que muchas veces se viera el micro de sonido en la parte superior de la pantalla, suscitando algunas risas entre el poco público (estaban todos en 'Mar Adentro') que había en la sala. Y es que esto no tiene que suceder. La responsabilidad de los encargados precisamente es que esto no suceda.
Durante casi una hora, se pudo ver a Tom Hanks y sus compañeros de reparto como si estuvieran metidos en agujeros bajo sus pies. También en otros cines salmantinos que haya brechas en la lona, que la parte inferior de otra esté borrosa debido a un complejo sistema de proyección con reflectores, el mortecino sonido de algunos sistemas de otros, proyecciones que no están ajustadas para pantallas de otros formatos, perdiendo así definición de plano…
Los principios básicos de la proyección cinematográfica no han variado mucho en un siglo: una sucesión de imágenes con una cadencia de 24 fotogramas por segundo y obturados 48 veces sobre los que se hace incidir una potente fuente de luz y que con las ópticas adecuadas se proyectan en una pantalla. O que la base de la proyección fueran y sigan siendo la cruz de malta, el obturador y el arco voltáico Ya no entramos en aspectos técnicos como que si la potencia de la fuente luminosa del LED del lector Dolby Digital disminuye gradualmente con el tiempo, si sus platos de bobinas son Cinemeccanica o Strong, o si se utiliza el adaptador SA-10 al Dolby Digital EX. Y menos, porque lo damos por sabido, la adecuación de los formatos a la pantalla del cine.
Lo cierto es que una película no sólo depende del equipo de rodaje, de postproducción y acabado de la película. Un filme tiene su extensión en la capacidad del proyeccionista para que la calidad de visión esté a la altura de las circunstancias para el deleite del público en toda su extensión. Y esto muchas veces, se pasa por alto. Hay muchos espectadores que no disfrutan del cine por esta cuestión. Así que, un poco de prudencia y respeto no vendría nada mal.
Lo gracioso de todo es que he preguntado por el proyeccionista a la salida y me ha dicho el que corta las entradas que es que no hay, que él se ha dado cuenta y lo ha arreglado. Y le he dicho "¿has arreglado qué?", contestándome "ha descuadrado y lo he puesto bien". Le he replicado "¿y el desaforado de un cuarto? A ver si tenéis más cuidado que jodéis las películas". Y no ha dicho nada.
¡Se ha ido sin decir nada!