miércoles, 15 de septiembre de 2004

Que me voy de festival ¡Aupa Donosti!

Mañana mismo me voy a San Sebastián. Estoy ante una nueva asistencia al Festival Internacional de Cine de Donosti. La 52ª Edición. Es mi octavo año yendo, uno sólo sin acreditar. De nuevo estaré allí, en el Kursaal, en los cubos de Moneo, presenciando el que es uno de los mejores festivales del mundo. De nuevo viajaré hacia ocho días de ensueño (uno menos que otros años) a la Bella Easo para devorar la friolera de seis o siete películas diarias, para encontrarme con el cine de todo el mundo que jamás volveré a ver, para ver de cerca de las estrellas que siempre admiré y estar al lado de los cineastas a los que me gustaría parecerme.
Otro año más regreso al Teatro Principal, a los Cines Príncipe, a la playa de la Concha. Caminaré sugestionado por el camino marítimo que lleva al grupo escultórico del ‘Peine del Viento’ de Chillida, intentaré subir al Monte Igeldo y fotografiaré la Isla de Santa Clara y el Barrio de Gros servirá para inspirar nuevas ideas y admirar en ellas la belleza de otro sueño que, de alguna manera, hace que cada año me reencuentre conmigo mismo, con mis deseos y con el vicio de ese prototipo de alimentación universal que es el bocadillo, abanderado en el bar ‘Juantxo’, un trozo de paraíso alimenticio que anualmente me regala los mejores momentos de apetito básico ¡Qué bocadillos, oiga! Mi efusión culinaria sigue conquistando mi endeble y venal voluntad hacia el cenagal más pantanoso de la tentación y la abundancia con esos más que soberbios, insuperables, bocadillos. Ay… con sus pinchos, con su presentación de refectorio divino.
Cómo lo echo de menos a lo largo de todo el año.
San Sebastián es mi segunda ciudad, mi interrupción vital en la que el tiempo no pasa. El Festival donostiarra ha dado a mi memoria muchos de los mejores recuerdos tanto en a nivel cinematográfico, como en un entorno personal de diversión y pensamiento. Y este año volveré con más fuerza que nunca a convergir con lo mejor del cine internacional, como una pequeña larva fílmica que sueña ser recibida algún día en el María Cristina con honores presentando algo, aunque sea a mi prima.
Ocho días en los que, si el tiempo me lo permite (suelo estar muy ocupado cubriendo), os retribuiré vuestras visitas a este foro con el día a día en el festival, con lo mejor en cuanto a cine y procuraré narrar todo el ‘glamour’ y espectáculo que se concentre en un Zinemaldia que promete, este año más que nunca, ser uno de los mejores de su historia.
Si no puedo escribir (algún día es seguro que me pasaré por la weblog para contaros algo), en nueve días estaré otra vez dándoos el coñazo con más cine, cómic, música, literatura e inexplicables anécdotas personales que me han convertido en un neurasténico sin fin. Pero sin falta estaré aquí el día 25.
Este año, además, el Festival y, sobre todo, el mes de octubre, promete cambiar mi oscura y anegada vida de ‘freakie’ sin futuro, oficio ni beneficio.
De momento, mañana os tendréis que conformar con desearme suerte y esperar a que vuelva vuestras pantallas contando algo, en el fondo (como todo en esta vida) intrascendente.
¡Aupa Donosti!
Agur amigos y amigas.