viernes, 10 de septiembre de 2004

Onomástica de un rodaje inolvidable.

¡¡¡DOS AÑOS!!!
Aquí sigo, desde la ridícula soledad de alguien que no sabe si leen lo que escribe. Hoy es un día especial, amigos. Una fecha que, por muchos años que pasen, será difícil que olvide.
Hoy se cumplen dos años, sí, se dice pronto, dos años, desde que mi cortometraje más importante hasta el momento, ‘El límite’, se rodara en Salamanca, en plenas fiestas, con el enloquecimiento, entusiasmo y responsabilidad que tiene rodar un proyecto en el que te vas a gastar mucho dinero y que has preparado a lo largo de un año y medio.
Dos años y todavía no se ha estrenado, pero que se ha terminado hace un par de meses. Dos años esperando que llegue este octubre para verlo en una pantalla de cine. Dos años que han servido para tantas cosas…
Ahora recordaría los mejores momentos de aquellos cinco maravillosos y memorables días que pasamos 30 personas recluidos en La Salle, un edificio tétrico, sin luz y con mucho polvo. Pero es mejor recordarlo con el diario que entonces escribí. Os aseguro que hay de todo.