lunes, 6 de septiembre de 2004

Novedades Catódicas

Ya se acabó el veranito, ya se acaba el calor, los escotes sudorosos de las chicas que dejan ver canalillos lozanos que hacen aflorar hircismo sexual por cada poro… Bien, decía que se jodieron los bañitos en la playa, la calma, las mejores siestas y el buen reposo. Hay que volver al trabajo y a soportar a los compañeros, al jefe, los madrugones y demás. Empieza el enloquecido Apocalipsis diario, la locura del asfalto, el conflicto con nuestras vidas incompletas, pero también es la vuelta a la parrilla televisiva de los más infaustos programas de Telebasura, de los esparcimientos catódicos más absurdos y la imaginería de las cadenas para sacar programas y teleseries que copen el podium bélico en el que se ha convertido la tele actual.
Además de la vuelta del Rey Sardá con nuevos rostros dispuestos a escupirse e insultarse, incluso a perder la dignidad si hace falta en una mesa redonda llena de ‘freaks’ y autodenominados periodistas de poca monta, la televisión se renueva y trae espacios calentitos y otros que hacen reverdecer el ‘share’ perdido.
Así tenemos de nuevo ‘Gran Hermano’ en su sexta edición. Una edición que se ha hecho esperar con tanta prueba de 'Hotel Glam' y 'GH VIP' que nos impedía ver ya no al acabado famosillo que tiene la vida resuelta, sino al pobre mediocre infeliz de la calle, a la gente (a)normal que acude a este programa dando lo peor de sí misma y que alcanza la gloria llena de excreción que es, en estos momentos, la fama en la España del Tomate, el edén de la Exclusiva, el paraíso de la prensa rosa.
Ayer empezó la sexta temporada de un programa que se actualiza con la incursión de nuevos ‘freaks’ dispuestos a todo. Hay que reconocer que hay material humano mugriento y despreciable para que esta edición sea bastante memorable. La gran decepción ha sido que mi paisana salmantina Mercedes, la mujer de más maquillaje por cada mili mitero de su rostro y de ojos azules, se haya ido. Se habían propuesto dar espectáculo con la inserción de una ex pareja con otra tercera persona de por medio, pero no lo han conseguido. La chica no ha asumido el circo que es Gran Hermano ¿acaso no sabía este programa nada más que un espectáculo donde poder ver todas (y son muchas) sus miserias como seres humanos? ¡Nos jodieron el trío! Que era, con mucho, lo mejor que podía haber sucedido. Tenemos, no obstante, un programa con supermercado (por si no había sufientes metáforas de la decandencia social), un seguimiento al patrón (como imposición de jefes que merezcan venganzas). Y más concursantes: a un metrosexual que se está quedando calvo y se cree el Rey del mundo, a un transexual que era mujer, pero que ahora es un tío que dice tacos y ‘ejcupe’ con J (lo que hubiera dado por meter a una transexual tía con pingajo y todo), a un ‘cristosevillanas’ separado de una gitanita, un taxista de Alicante, un asesor financiero de Barna con cara de palo, un pitufo guaperas de Logroño y su ex novia, una ex legionaria de Madrid; una asturiana salida, una cría sosa y gallega (como suele ser) y... no sé quién más. Ah, Diana, una pseudomodelo que pretende ir a lo ‘Leticia Casta’, pero sin personalidad.
Promete, promete…
También ha habido novedades en LO + PLUS, que ya iba siendo hora.
Con un renovado decorado muy de ‘Puti-club’ más que de entrevista seria o convincente, con una pantalla vertical en medio del plató donde no se podrán proyectar en condiciones, actuaciones o trailers de cine que se verán a menos de un tercio y con la banda, la que no queda ningún componente antiguo, ninguneada, ha vuelto uno de los programas de entrevistas más veteranos de la tele.
Por fin se ha ido Arangüena que no nos someterá más con su nulo humor. Ya no está Fernandito Schwartz para tartamudear y hacer preguntas estúpidas y creerse el ombligo del mundo. Sí está Anita G. Siñeríz que, con todo lo pija que sea y lo que queráis, sigue siendo una buena entrevistadora. La novedad es Manu Carreño, que puede dar de sí porque el tío tiene sobradas aptitudes como para resultar más que adecuado. Hoy se le ha visto bien, un poco acojonado. Pero mejor que el abuelo, es con diferencia. Me gusta ese futuro alopécico que, sin embargo, no hace que se deje de echar de menos a Máximo Pradera.
Luego la nueva colaboradora Sonia Villavalba está muy buena, sí. Pero es como sosa, sin gracia. Sin expresión. Y su sección es de primerizo ‘chungo’ de Periodismo al que se le ocurre la primera cosa que dejó de ser original en los tiempos en que Fraga se bañaba en Palomeros. Es decir: noticias curiosas. Sale, las lee y se va.
Nico seguirá saliendo los lunes deportivos y Joaquín Reyes que se unen a un cada vez menos gracioso Javier Coronas.
Tampoco me ha gustado mucho la realización, que en muchos momentos parecía el 'Tomate' (qué fuerrrteee...) y ¡¡¡Han quitado el Zapping'!!! ¡Oh, error tan inmenso…!
Y por si fuera poco, han vuelto a poner 'Friends'. Buena noticia.
También se abre la veda para tanta variedad como esa absurda ‘sitcom’ de Antena 3 ‘El inquilino’, ‘La granja de los famosos’ (que nace casi muerta por un meollo judicial entre Telecinco y A3), La Campos en la 3, ‘La Noche de… Arturo Valls’, Julia Otero y Guayo en La Primera, nuevas temporadas de ‘Los Serrano’ (zzzzz…), ‘Aquí no hay quien viva’, más series estúpidas, más ‘CSI’ (ahora Nueva York), un programa llamado ‘La hora Wiki’ (que repite fórmula de ‘Más te vale’), con esa musa televisiva que es Raquel Sánchez Silva y esta noche, amigos... la tercera temporada de la que es una de las mejores series de los últimos años… ‘24’, con las trepidantes de Jack Bauer y su hija Kim (me pierde Elisha Cuthbert).