lunes, 20 de septiembre de 2004

From Hell: un día en el festival

Es agotador. Parece que uno viene aquí a engordar unos kilitos y a echarse unas risas con unos colegas 'freakies' a los que os imagináis con gafas de pasta y boligrafos de esos con linternitas donde apuntan fernéticos y resabidos sus notas para luego critticar en cafeterías de círculos pedantes. Nada más lejos de la realidad.
Hoy ha habido un momento en que me hubiera gustado asistir a un festival musical y no a uno de cine, ya que en el musical al menos bebes y te emborrachas con amigos y lo de menos son los grupos de rock.
Ha sido frenético. Y está siendo así todos los días de este festival que, por alguna extraña razón, me estoy tomando mucho más en serio (en cuanto a labores periodísticas) que cualquier otro.
Ayer llegué a las 2:30 AM a la pensión y hasta las 4:00 no concilié el sueño. Imágenes a 24 fotogramas por segundo seguían transportando historias en mi enfermiza cabeza. Horroroso.
Me he levantado a las 8:20 para darme una de esas duchas de agua helada que hacen emular a Farinelli en pleno éxito vociferante. Desayuno consistente en un café acojonante con espumilla bien surtida (de 'gourmette', que diría Tarantino) y un enorme croissant que he devorado en apenas 7 minutos. He ojeado lo que pasa en este insidioso mundo en el que vivimos (he visto que perdió mi Athletic, vaya) y raudo y veloz he ido ido a ver a las 9:30 una película llamada (ver crónica) llamada ‘In die hand geschrieben’, de Rouven Blankenfeld, en la que, por ejemplo y para que os hagáis una idea, una ama de casa sometida y harta lava a su padre tertraplégico que se acaba de cagar encima y le mete el paño (con restos y tropezoncillos de la ponzoña) en la boca ¿Bien, no?
He salido a las 11:15 porque la peli ha durado poco (de ahí su efectividad) y he podido plantear un poco la extensa crónica de hoy en la sala de prensa. A las 12:00 otra película, en este caso ‘San Zimske Noci (Sueño de una noche de invierno)’, de Goran Paskaljevic que, debido a que me ha gustado y me he quedado hasta el final, se ha alargado hasta las 13:50. Con toda la prisa del mundo, sobre las 14:40 he escrito como bien he podido y mi talento me ha dejado (creo que nunca he pensado, he escrito y repasado a la vez tan ráido como esta mañana) para salir a toda hostia en dirección al 'Juantxo' para comer ¡atención! un sabroso bocadillo de chorizo cocido que he podido degustar en menos de 6 minutos porque a las 15:00 me esperaba Walter Sales con su más que impresionante 'Diario de motocicletas' que mañana comentaré.
He salido sabiendo que había una película española que no he visto a las 17:30. Ahora a las 19:30 toca otra de sección oficial quie tengo que ver. Salgo sobre las 21:30 hacia el 'Juantxo' de nuevo para repostar con una buena pitanza en forma de bocata a lo vasco y a las 22:00 una nueva sesión de una película que tampoco pinta mal.
Para acabar, a las 0:00, la última de Zabaltegi que, a buen seguro, también me zampo.
Es mucho 'estrés'. Aquí no se disfruta. Esta tarde me han metido en la taquilla la invitación anual de Sogetel (que se la dan a los que llevan viniendo tiempo, no a los novatos) con la que puedo entrar en la sala VIP del María Cristina a beber ingentes cantidades de cerveza fresquita (también hay champán) y comer sus deliciosos canapés. Así que aprovecharé hasta que llegue el momento de preparar mis ojos a otra película procedente de otro continente o país que jamás visitaré.
Y mañana, más de lo mismo.
PD: por cierto, amigos, que las estoy pasando putas para colgar cada día como Dios manda estas crónicas en la weblog.
PD2: He dejado una foto en la que, como en esas gilipolleces de las 7 diferencias, tenéis que encontrar a alguien conocido...