martes, 7 de septiembre de 2004

Back with DeLorean to... Kingston Falls

En otro ataque de esos nostálgicos ‘ochenteros’ que cada vez más son habituales ayer disfruté de nuevo de esa joya generacional que es 'Regreso al futuro', de Robert Zemeckis. Y es que esos ataques melancólicos son casi diarios, algo que me lleva a pensar que hemos nacido en una generación de viejos prematuros, porque ya por debajo de la treintena todo nos da igual y sólo sonreímos cuando alguien dice “te acuerdas de…”.
Una lástima, pero es así. Así son los 80 y no lo que emitirán en Telecinco intentando dar trascendencia a una época que encontró su grandeza precisamente en lo contrario: en la diversión, en la despreocupación de todo, en la comercialidad y el espectáculo de las pequeñas cosas hechas con cariño.
Bueno, pues a lo que iba. Como no había visto aún la opción de ‘Anécdotas de la Universal’ me puse el DVD de la peli del genio llamado Robert Zemeckis y la volví a disfrutar a pesar de haberla visto en mi vida unas 60 veces y saberme los diálogos de memoria. Entre otras cosas te cuentan los cameos de la ‘crew’, los homenajes que hay insertados (que son muchos y todos ellos relacionados con la literatura y cine que tienen como centro de la narración los viajes en el tiempo) y alguna que otra chorradilla que para prosélitos fans como nosotros siempre nos gusta saber para lanzarlo en alguna conversación con una buena cerveza en la mano. Siempre que se habla de ‘Regreso al futuro’ tienes muchas posibilidades de que la conversación sea más amena. Bien, ayer comprobé otros dos aspectos personales (de los cientos) viendo la película.
Una de las teorías que he manejado durante toda mi vida y que a nadie parecía importarle es que el escenario principal, la plaza de Hill Valley, es la misma que aparece en los créditos (y por lo tanto en toda la película) de 'Gremlins', de Joe Dante.
¿Esto qué quiere decir? Amigos, quiere decir que HILL VALLEY es, como siempre pensé, KINGSTON FALLS. Un pensamiento intrascendente (qué cojones, para mí tenía mucha importancia), pero que ayer desveló esta gran duda. Dos películas tan significativas se rodaron en el mismo sitio.
Son el mismo pueblo, el mismo lugar donde en nuestra infancia nos hubiera gustado conocer a Marty McFly o a Billy Peltzer, aunque en este último caso casi mejor que las ganas de conocer a alguien eran por Kate, mi musa Phoebe Cates.
Aquí os dejo la susodicha plaza de Kingston Falls y Hill Valley.
En fin, que ya empiezo a comprobar lo que es un weblog y que de aquí me iré directo a un hospital psiquiátrico para hacer rebotar mi cabeza contra una pared acolchada sin poder mover los brazos.