lunes, 25 de mayo de 2015

¡Feliz Día de la Toalla!

Hoy se celebra el décimo aniversario de la creación del Día de la Toalla. O lo que es lo mismo, de la muerte del autor literario Douglas Adams, cuya obra ‘La guía del autoestopista galáctico (The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy)’ sirve de base para esta no tan esperpéntica celebración. Los fans de uno de los mejores y más delirantes libros de ciencia ficción buscaron la forma más idónea de hacer ofrenda al literato adoptando uno de los elementos más identificativos de su gran obra, es decir, la toalla. En el capítulo 3 de la novela, el personaje de Ford Perfect le revela a Arthur Dent la importancia de una toalla a la hora de hacer autostop interestelar para que una nave extraterrestre lo recoja instantes antes de que los Vogons acaben con la tierra. Los fans de Adams se reparten por el mundo con ese número 42 que representa la respuesta del Pensamiento Profundo que llega después de siete millones y medio de años meditando sobre la gran pregunta, haciendo una ofrenda a este libro y a sus personajes. Así que recuerda que hoy debes llevar una toalla a todas partes y colgar ese eslogan originario de la portada del libro de Adams ‘Don’t panic’ si no quieres ser condenado a escuchar los poemas del capitán vogón de una nave espacial enloquecida.
“Dicen que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.
Y lo que es más importante: una toalla tiene un enorme valor psicológico. Por alguna razón, si un estraj (estraj: no autoestopista) descubre que un autoestopista lleva su toalla consigo, automáticamente supondrá que también está en posesión de cepillo de dientes, toallita para lavarse la cara, jabón, lata de galletas, frasca, brújula, mapa, rollo de cordel, rociador contra los mosquitos, ropa de lluvia, traje espacial, etc. Además, el estraj prestará con mucho gusto al autoestopista cualquiera de dichos artículos o una docena más que el autoestopista haya "perdido" por accidente. Lo que el estraj pensará, es que cualquier hombre que haga autoestop a todo lo largo y ancho de la galaxia, pasando calamidades, divirtiéndose en los barrios bajos, luchando contra adversidades tremendas, saliendo sano y salvo de todo ello, y sabiendo todavía dónde está su toalla, es sin duda un hombre a tener en cuenta”.
Fragmento de 'Guía del autoestopista galáctico', de Douglas Adams.
Página 16. Capítulo 3
ISBN 978-84-339-7310-8
Además, hoy se celebra el trigésimo cuarto aniversario del estreno ‘Star Wars - IV A New Hope’, el 25 de mayo de 1977 que supone además la génesis del Día del Orgullo Friki.
No será por celebraciones.

jueves, 21 de mayo de 2015

Industrial Light & Magic: 40 años de efectos especiales

La experiencia cinematográfica basada en el espectáculo y el ‘blockbuster’ como sentido de ilusión y sortilegio en pantalla probablemente no se entendería sin la Industrial Light and Magic de George Lucas. La factoría de efectos especiales más conocida por el público nació en 1975, ideada para delinear todo el universo visual de la saga ‘Star Wars’. Desde entonces, ha ido incrementando a su alrededor un imperio de fantasía, un mundo de rentabilidad que ha alimentado la nostalgia de los millones de espectadores que conocieron la empresa gracias a la temática legendaria de una saga que adquirió una dimensión equiparable a toda una religión y clave en el cine contemporáneo. Pero no sólo eso, sino que la compañía ha ido creciendo a través de las décadas hasta cumplir cuarenta años desde que arrancara en un almacén en Van Nuys (California) convirtiéndose en la pionera en utilizar ordenadores para la creación de efectos visuales con protagonismo destacado en muchas de las supeproducciones.
Para celebrar esta onomástica, la revista ‘Wired’ acapara los rostros que han ido gestando mediante superproducciones la hazaña pirotécnica que han convertido a la ILM en una factoría de sueños inimaginables cuando emergió como pequeña compañía fundada por un auténtico visionario. Desde la mencionada saga galáctica, gran parte de la filmografía de Steven Spielberg, ‘Star Trek’, ‘Cristal Oscuro’, ‘Los Cazafantasmas’, ‘Poltergeist’, la trilogía de ‘Regreso al futuro’, ‘¿Quién engañó a Roger Rabbit?’, ‘Willow’, ‘Abyss’, ‘Forrest Gump’, ‘Terminator 2’, ‘Corazón de Dragón’, ‘Titanic’, las sagas de ‘Harry Potter’, ‘Piratas del Caribe y ‘Iron Man’, ‘Transformers’… y un largo etcétera sin el cual el sentido lúdico y comercial del cine no existiría.
A modo de entrevistas y anecdotario Alex French y Howie Kahn han realizado un exhaustivo análisis de la compañía mediante las palabras y atribuciones de gente como el propio Lucas, Dennis Muren, John Dykstra, Steven Spielberg, Kathleen Kennedy, J.J. Abrams, Ron Howard, Ed Catmull, James Cameron, Stefen Fangmeier, Lynwen Brennan, Michael Bay, Gore Verbinski o Guillermo del Toro, que repasan la historiografía de uno de los modelos de negocio más rentables de los fastos del cine. La ILM sigue su camino trasformada en un mito de los efectos especiales que ha trabajado en más de 300 proyectos de cine y un sinfín de ‘spots’ comerciales de televisión, video juegos y otros tantos proyectos. Una factoría que ha creado algunas de las imágenes más icónicas de la gran pantalla y han impulsado los límites del arte y la tecnología hasta donde la imaginación jamás soñó llegar.

miércoles, 20 de mayo de 2015

No es televisión, es HBO

Innovación y diferencia catódica
La cadena estadounidense ha terminado por convertirse en un modelo de negocio basado en ofrecer una televisión de calidad y exclusiva para sus clientes copiado por sus competidores.
Hoy en día, todo el mundo sabe qué es HBO. Más allá de sus bondades y catálogo de series que han ido estableciendo una pequeña parcela en la memoria colectiva, la cadena se alzado con la hegemonía y el prestigio de las cadenas americanas ¿La razón? Un modelo de eficacia probada que ha hecho sombra a sus competidoras. Empecemos por el principio. La historia comienza cuando Charles F. Dolan acudió a Sterling Manhattan Cable, un operador multisistema financiado, en gran parte, por la todopoderosa Time Inc. Su propuesta era la de crear un canal de pago llamado ‘Green Cable’ que ofreciera programación propia, estrenos cinematográficos y deportes en exclusiva para suscriptores. La iniciativa revolucionaria la televisión americana e internacional de todos los tiempos.
Fue el nacimiento de la HBO (Home Box Office). Su puesta de largo se produjo en 1972 y fue el primer servicio de televisión comercial que integró vía satélite y cable en sus emisiones. Todo un pionero, pese a que sus inicios fueron inestables y la cadena sufrió pérdidas económicas. Uno de sus primeros pelotazos de audiencia se produjo con la adquisición de los derechos del último combate por el título de los pesos pesados que disputaron Muhammad Ali y Joe Frazier en 1975 durante el llamado ‘Thrilla in Manila’ de Filipinas. Un primer acierto que fue configurando la importante plataforma basada en seductora oferta en su programación que con el paso de los años fue ganándose a pulso la etiqueta de lo que dio en llamar “televisión de calidad”. En sólo un año, de 1976 a 1977, se pasó de 15.000 a 600.000 suscriptores. Un hecho que ha ido acrecentando su reputación y ganando adeptos con el paso del tiempo.
Uno de los pilares de esa revolución se sustentó en la creación de un renovador concepto llamado “transmedia storytelling”, que no es más un sistema muy específico de promoción en torno a sus programas. Consiste en generar información a través de múltiples medios con el fin de crear expectación entre los telespectadores. Esta estrategia, fundamentada en metas como el posicionamiento en el mercado, el estilo y su contenido o innovación tecnológica, provocó algo que los expertos definieron como “el efecto HBO”. El afianzamiento de programas autoproducidos y la ampliación de la cadena en el panorama de la televisión estadounidense llegó de inmediato como logro en la exploración de nuevas perspectivas desde un estudio sobre los hábitos de visionado del consumidor.
La brújula que guía estos productos para que estén a la altura de lo esperado no es más que un cúmulo de ideas inmersas en la red de “post-televisión”, en la que los contribuyentes son partícipes del proceso de producción y la creación de un producto de marca. Sin esto, la HBO no hubiera contribuido al cambio que se ha forjado en los últimos quince años respecto en la forma de ver las series y que han adoptado otras cadenas. Tampoco hubiera existido series como ‘Sigue soñando’, ‘Oz’, ‘Hermanos de sangre’, ‘Deadwood’, ‘El séquito’, ‘Carnivàle’, ‘Treme’, ‘Mad men’, ‘Roma’ o ‘Boardwalk Empire’, entre muchas otras.
Rompiendo las reglas
La diferencia ofrecida fue la de anteponer el entretenimiento y la voz del cliente antes que la venta a toda costa alentada por la publicidad. La independencia de la HBO revolucionó el medio con la llegada de ‘Sexo en Nueva York’, una serie sin tapujos a la hora de abordar cuestiones consideradas tabúes y con la desvergüenza de un formato que irrumpió abriendo el camino a otros dos filones sin los que la historia de la televisión no se entendería. En esa actitud de cambio apareció ‘Los Soprano’. Corría el año 1999 y su emisión y éxito sorprendió, y de qué manera, afianzando esta revulsiva apuesta de riesgo con una estrategia argumental radicalmente distinta en la narrativa y el lenguaje televisivo. Los discursos adultos y su complejidad condujeron sus series hacia una libertad donde tenía cabida de todo; ambigüedad, tramas múltiples, voces narrativas divergentes… ‘Los Soprano’ inicio lo que muchos avanzaron como una “segunda edad de oro de la televisión”. Y no andaban muy desencaminados. “No es televisión, es HBO” sería el lema más recordado de la emisora. Después llegaría ‘A dos metros bajo tierra’, que reforzaría esta idea. Se trataba de otra propuesta de reflexión, más intelectual y estética. ‘Deadwood’, ‘El ala Oeste de la casa blanca’, ‘Curb Your Enthusiasm’ y sobre todo ‘The wire’ seguirían el camino.
La fiesta televisiva reunió una impecable mezcla de formatos, géneros y estilos donde el relato funcionaba muy por encima de unas cualidades técnicas sorprendentes. De repente, dos formas tan diferentes como el cine y la televisión se homogeneizaron con una retroalimentación en el que no se distinguía el nivel de producción de cada uno. De esta forma, la democratización del medio audiovisual también llegó de la mano de HBO. Habían cambiado los tiempos y los derroteros apuntaban a personajes que ya no simbolizaban los códigos de honor y valores morales. En este cambio, la visión pasó a un nivel de identificación que se diluía entre el bien y el mal, en una sociedad perdida en el pesimismo de los nuevos tiempos. Toni Soprano, Don Draper, James MacNulty… incluso los protagonistas de las comedias como Larry David o Louis C. Clark personifican con sus defectos ese doble rostro que dinamitó para siempre los cánones establecidos.
Con la instauración de lo instantáneo y de la inmediatez dictada por Internet, donde la materia televisiva se ha diversificado, la competencia se ha hecho notar dentro del juego de poderes mediáticos. Sin ir más lejos, Netflix, que este mismo año ha superado los 33 millones de suscriptores gracias al modelo ‘streaming’ con series como ‘House of Cards’ y ‘Orange Is the New Black’. La respuesta por parte de HBO no se hizo esperar. Habían creado HBO Go y MAX Go y a ello añadieron un servicio ‘on line’ similar al de Netflix, que alberga gran parte de las series clásicas y de moda así como contenido exclusivo de cine, extendido a un contrato con Universal para rodar filmes con el sello HBO. Por si fuera poco, ha encontrado su nueva gallina de los huevos de oro en la adaptación de ‘Juego de Tronos’, que revitaliza la idea constante de la cadena por prevalecer y ocupar un lugar destacado dentro de la cultura popular y contemporánea. De momento, sigue siendo así. Cuatro décadas después, HBO sigue siendo el referente de la televisión de pago ofreciendo una amplia programación través de múltiples plataformas para sus 114 millones de suscriptores en todo el mundo.

sábado, 16 de mayo de 2015

B.B. King, el alma del 'blues'

(1925-2015)
La muerte de B.B. King supone la desaparición de uno de los tótems fundadores de un género tan recurrente y norteamericano como es el ‘blues’. Con él desaparece una forma musical de entender la vida, una esencia de notas sostenidas y bien distinguidas para inmortalizar ese inconfundible sonido eléctrico de posguerra que irrumpió en el género para reconvertirlo con un estilo a medio camino entre el ‘swing’ de orquesta y el jazz de ‘big band’. Un mito de la guitarra que emprendió su ascenso desde los años 40, en los que exhibía su talento en los míticos locales del ‘Chitlin' Circuit’ de audiencia afroamericana y que sirvieron como voz de protesta contra la segregación racial.
Ya por entonces, su maestría reivindicó un carácter marcado por un sentimiento urbano que fusionaba el blues y jazz a través de una Gibson ES-355 a la que cariñosamente llamó Lucille, modelo de guitarra inseparable que acompañó siempre sus canciones de letras cortas y directas, higienizando su expresión a la hora de incluir coros y reverberaciones acústicas. La llamó así por una pelea en un bar de Twist, en Arkansas, provocada por una mujer llamada así y en la que estuvo a punto de perder su apreciada guitarra debido al incendio provocado por una reyerta entre dos desconocidos.
Llevado por el énfasis revolucionario y la inquietud musical, B.B. King llevó su arte más allá de su origen humilde de Mississippi, en la que desde niño trabajó recogiendo algodón y más tarde, en las cercanías de Indianola, como conductor de tractores, para, desde sus inicios, aglutinar como un particular tono basado en los ecos de Charlie Christian, Wynonie Harris, Django Reinhardt, Lonnie Johnson, Blind Lemon Jefferson o T-Bone Walker. Desde su primer éxito ‘Three o'clock blues’, la genialidad y el virtuosismo de su guitarra y de su voz pasaron a ser un referente en el marco de un género tan representativo de lo que venía a ser el corte emocional como es el ‘blues’, abanderado por aquel chico que triunfó en los locales de Memphis y que era conocido como “Blues Boy”.
Canciones como ‘Please Love Me’, ‘Every Day I Have the Blues’, ‘Bad Luck’, ‘Why I Sing the Blues’, ‘Woke Up This Morning’, ‘Chains and Things’, ‘Sweet Little Angel’, ‘To Know You Is to Love You’, ‘Sweet Sixteen’ y ‘Blind Love’ pasarán a la historia como auténticos legados de expresión a la hora de concretar esa dinámica entre la innovación como sonido universal y el sostenimiento espiritual de las raíces del sur de donde partió su viaje hacia la gloria. Su estrella establecería un máximo reclamo en el South Side de Chicago durante los 60, para pasar a ser un icono imprescindible en la música del Siglo XX, convirtiéndose en el espejo de artistas guitarristas de ‘blues-rock’ blancos como Steve Miller, Michael Bloomfield o Eric Clapton.
Comenzó como telonero de los Rolling Stones y fue ofreciendo su espectáculo hasta perder la cuenta en los miles de conciertos (entre cien y ciento cincuenta al año –a veces 250 o 300 anuales-) que dio en más de noventa países de todo el mundo. Hasta el mes pasado, seguía brindando a sus fieles seguidores. De tocar junto a Sonny Boy Williamson, Bobby "Blue" Bland, Robert Lockwood Jr. a abrir una cadena de locales que inició con el originario de la calle Beale de Memphis, perder la cuenta de los Grammys ganados al mejor álbum de ‘blues’, sin olvidar el mítico ‘Riding With the King’ que le unió a su pupilo estrella Clapton, la carrera de King obedece a la estela de los grandes de la música. Se cuenta que tuvo quince hijos y tenía más de sesenta nietos. Su leyenda impuso la imagen de un artista ejemplar que fue recompensado en 2006 con la Medalla presidencial de la libertad, la más alta distinción civil que existe en Estados Unidos. Su música será parte de la banda sonora de varias generaciones que van haciendo realidad el sueño del gran King; perpetuar con sus notas y letras la esperanza de mantener vivo el ‘blues’ a través de la historia.

viernes, 8 de mayo de 2015

Una vida que comienza

Lo he oído tantas veces que, a priori, parece un tópico de manual familiar optimista: “tener un hijo te cambia la vida y la forma de ver las cosas hasta una dimensión inimaginable”. Este pasado martes cinco de mayo, a las 20:35, en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca, nació nuestro hijo Iván, después de una inesperada y agridulce consumación que llevó a un parto por cesárea que no entraba en los planes que habíamos estado preparando desde hace tiempo. Dos interminables días largos de dudas, esfuerzo, dolor y oxitocina. Sin embargo, la llegada al mundo del pequeñín ha sido maravillosa. Tanto, que lo doloroso de la contrariedad queda como una mera anécdota para olvidar.
Mi idilio con Iván comienza en el mismo instante de su nacimiento, apenas unos segundos después del forzado alumbramiento. Entre llantos e incertidumbre, la criatura fue desprotegida del calor maternal y expuesto a mis brazos para vivir esa maravillosa experiencia que supone el “piel con piel”. Es fascinante, no voy a negarlo, pero supone un trauma tan cruel con la naturaleza humana respecto a la madre que deja un regusto vital de iniquidad respecto a lo que debería ser algo tan bonito y feliz como el nacimiento de un hijo. Viene a ser una compensación de protección y vínculo entre padre e hijo que proporciona unas horas que jamás se podrían describir mediante palabras ante tal huracán de emociones en el silencio compartido de una pequeño habitación de obstetricia que marcará nuestra alianza paterno filial para siempre. En ese reducido lapso de tiempo, hemos establecido unos lazos especiales, comenzando esta aventura al compartir una extraña sensación de abandono en espera del ansiado reencuentro con la madre, la pieza cardinal del puzle y de todo este maravilloso proceso compartido que ha sido un embarazo que ya de por sí ha sido tan milagroso como apasionante de vivir. Verles por fin juntos fue para mí soplo vital definitorio de lo que debe ser la más insondable respuesta a cualquier cuestionamiento existencial. Desde ese pequeño intervalo que cambió nuestras vidas, el sentimiento y la necesidad de aprender a ser padre han acaparado un objetivo antes impensable. De repente, ser la figura paternal se transforma en una revolución trascendente que genera sentimientos insospechados cuando ese ‘plot point’ determina con su llegada un futuro impredecible que abre una puerta misteriosa llena de incógnitas y desafíos personales tanto familiares como de pareja.
Ahora, con el nacimiento del niño también nace un nuevo rol en nuestras vidas: el de ser padres. Ese trabajo a jornada completa que exige la encomienda vital más admirable de cuantas existen. Un universo plagado de inseguridades, temores y sorpresas. Un universo maravilloso de aprendizaje mutuo. La crianza de esta frágil criatura que despierta a los ojos de una sociedad corrompida desde sus pilares, sin ningún tipo de duda, será la experiencia más maravillosa que tendré el privilegio de vivir. Iván y yo nos llevamos muy bien, pero todavía nos queda por pasar una gran parte de nuestras vidas. Estoy como loco por empezar a vivir la paternidad como un síntoma de recuperación de una época tan vehemente como la de verse reflejado en el crecimiento de una infancia tan alejada y tan cerca de esa responsabilidad adulta con las que compaginar tanta expectativa. El filósofo galo Rousseau decía que un buen padre vale por cien maestros. Se equivocaba. Lo que vale como cien maestros es un hijo. Ese ser indefenso e inocente ante la vida que responsabiliza a dos partes a ser esencial en, nada menos, que el desarrollo y educación de una persona que inicia un largo periplo. Tras unos cuantos días de hospital, horas de insomnio, reflexión y lágrimas de toda índole, han servido además para enardecer la figura de la persona de la que sigo más enamorado que nunca. Después de once años admirando su fortaleza mental y física, entregada a la generosidad y la complicidad hasta el límite, lo sucedido estos días me demuestra que el dolor es algo ínfimo comparado a las ganas de ser madre de la manera en que ella lo ha demostrado. Me rindo hacia su figura como persona más allá del afecto, ahora como la madre de mi hijo y como una superheroína con la que tengo la suerte de compartir mi día a día.
A partir de ahora, cualquier proyecto será secundario, porque Iván es la prioridad que hará que la rutina tenga sentido. Cuando desde hace mucho tiempo soñé con imaginar vidas ajenas y escribir sobre ellas, jamás pensé en que el mayor de los logros sería este. Iván, bienvenido a este mundo caótico en el que la bonanza es un oasis donde viven unos cuantos que se reirán de nosotros en un declive cadavérico de exigencias e injusticias. Habrá que intentar demostrarte que los valores culturales, el respeto y la búsqueda de la prosperidad no son ámbitos marginales e infrecuentes como parecen serlo. Intentaré por todos los medios que seas feliz, dejándome la vida en ello. Sólo esa idea vale mi vida entera. Esta semana significa la más feliz de cuantas recuerdo, por encima de todo acontecimiento que haya acontecido. La gran aventura comienza ahora… A partir del momento en que salgamos de las frías paredes de un hospital dará inicio el desafío más maravilloso de todos: una vida en familia. Y estoy deseando que llegue cuanto antes.

domingo, 3 de mayo de 2015

Mayweather vs. Pacquiao: el combate (y la decepción) del siglo

Esta madrugada (por no decir este amanecer), los aficionados del boxeo teníamos una cita inexcusable con uno de esos eventos imprescindibles y mediáticamente globales que acaparan todas las miradas trascendiendo las fronteras de lo meramente deportivo. En el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas tenía lugar el que se había erigido con una denominación que hacía presagiar una de las veladas más históricas del puglilismo que se ha ejecutado tras seis años de negociaciones. Ayer fue el momento de “el combate del siglo”. El enfrentamiento entre el norteamericano Floyd Mayweather Jr. y el filipino Manny Pacquiao había establecido récords con cifras mareantes; desde los 500 millones de dólares de bolsa total, los 40 millones que pagó la ubicación por celebrar el evento, los 5,6 que ha puesto la marca de cerveza mexicana Tecate porque su logo apareciera en el centro del cuadrilátero hasta los a 1.500 dólares de la entrada más barata y los 350.000 que había alcanzado en la reventa. Por no hablar de los 300 millones de ingresos por ventas de HBO y Showtime.
Todo parecía apuntar a una de esas noches épicas con una pelea destinada a escribir su propia historia en las páginas más brillantes de los fastos del cuadrilátero. En el recuerdo, la epopeya de combates como los de Johnson contra Jeffries, Louis y Schmelling, Ali y Frazier, Hagler y Leonard o Tyson y Hollyfield. El de ayer no fue así. Mayweather venía con la vitola de invicto con su baile defensivo regulado en la medición de las distancias, mientras Pacquiao llegaba en plena forma después de recuperarse de un tremendo K.O. en 2012 contra Juan Manuel Márquez con combates de máximo nivel y mostrando un boxeo muy agresivo y contundente. Lo que se vio ayer distó mucho de esa rivalidad colérica que habían vendido como parte de este show multimillonario.
Escaso boxeo de alto nivel pudo presenciarse en el ring. Pocos golpes, un bajo porcentaje de ‘jabs’, baile coordinados destinados esquivar y a ver pasar el tiempo, sin envites ni riesgo, con dos contrincantes rácanos en espectáculo que fueron fraguando una lucha mediocre en el zenit de sus carreras, desluciendo el combate más esperado de los últimos años. Una pelea tan altamente publicitada que había llenado expectativas a todos los aficionados pero que se fue diluyendo en la agonía de una pugna insubstancial, en la que Mayweather se limitó a esquivar los pocos intentos de ataque de Pacquiao y éste sin ningún tipo de exposición a pretender el asalto al título de una manera convincente. Una vez llegados al octavo ‘round’ la estrategia venció al boxeo, con el de Grand Rapids cultivando una defensa recelosa que buscó defender el peso de los puntos. “Pacman” intentó sin firmeza llevar la iniciativa en varios asaltos, pero el boxeador estadounidense seleccionó sus golpes basados en una defensa muy conservadora al amparo de un baile esquivo que dejó al personal con ganas de más conexiones, agresividad y eficiencia.
¿El resultado? Pacquiao impactó 81 de los 429 golpes (un escaso 19 %) mientras que Mayweather acertó 148 de 435 (34 %). Al menos, eso es lo que han publicado como estadística oficial de Compubox. Es lo que hizo que el boxeo táctico se impusiera a la lógica del deporte y el 'show'. No es que Pacquiao lo mereciera más, simplemente no hubo el arrojo necesario para declarar el combate nulo. Hubiera sido lo más aceptable. A cualquiera que conozca un poco este apasionante deporte la decisión final fue, cuanto menos, cuestionable. Sobre todo ese 118-110 de Dave Moretti. El escapismo del yanqui dejó esa sensación de farsa en un contexto que se sucedió con una decepción mundial ante un combate que Mike Tyson definió rápidamente como un pobre espectáculo insuficiente. Óscar de la Hoya, a través de su cuenta de Twitter, también se lamentaba del resultado final “Lo siento, aficionados al boxeo”. Los telespectadores que pagaron doce euros por ver la retransmisión del combate en ‘pay per view’ no vieron recompensado ni el madrugón (o la empalmada) ni la inversión. No hay que imaginar la sensación de los aficionados que pagó el dineral por verlo en directo. Mucho ruido y pocas nueces.
Al final, Maywether continua invicto a una sola victoria de igualar a la leyenda que es Rocky Marciano (49-0). Hacer comparativas sería perder el tiempo. Lo de ayer constata hasta qué punto prevaleció el dinero y el ‘marketing’ antes que el lucimiento deportivo dentro de un negocio que ayer supuso un desengaño terrible para los fans del mundo de ring. “Mr. Money”, el Goliat de la función, se llevó el título unificado del peso welter, versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Asociación Mundial (AMB) y Organización Mundial (OMB) y Pacquiao una considerable suma de millones además de la decepción de una derrota que muchos consideran injusta. Mientras tanto, todos los demás; el público, los aficionados y el boxeo salieron perdiendo con un enfrentamiento para el olvido.

jueves, 23 de abril de 2015

#FelizDiadelLibro, algo más que un 'hastag'

Hoy es el día del libro. Pero no debe ser únicamente una distintiva fecha que recordar en las redes sociales con el 'hastag' #FelizDiadelLibro, un día en el que agasajar de forma simbólica con un ejemplar de la novela más vendida del año, del ‘best seller’ multiventas a la persona querida. No se trata de una obligación o de quedar bien. La lectura conviene disfrutarla por placer, por el simple hecho de deleitarse con las páginas de un buen libro, como el acto de comer, de ir al cine, de yacer o aparearse, catar un vino... en definitiva, contemplar la belleza en sus más variados ámbitos y formas. El reconstituyente vicio cultural con el cual complacerse a través de una propuesta literaria alimenta de palabras la condición humana, fomenta una fructuosa subvención para alcanzar la extraordinaria posibilidad del enriquecimiento, de amplitud y libertad personal.
La lectura, queridos amigos, es un horizonte de diversión, de albor irradiado que nos permite acercarnos poco a poco a mundos imaginarios, a vidas ajenas, a historias heterogéneas, a una mínima erudición frente a la trivialidad de lo consabido, de las extravíos mentales a los que nos sometemos diariamente. Se dice que la persona que no se introduce en la cultura de la letra queda ineludiblemente incomunicada, por eso debemos abrirnos a la lectura para salir del reducto que supone dejarnos llevar por los mensajes manufacturados que llegan cada día a nuestros ojos u oídos. Las letras de la literatura entran en nosotros como un universo que, sin su consorcio, jamás habríamos llegado a descubrir. Las palabras componen la enjundia de la que el raciocinio se abastece. Y son esos vocablos los que vienen engarzados en la original sintaxis de la literatura.
Vivimos en una sociedad donde se está perdiendo la batalla y el respeto hacia la cultura y la literatura a favor de la estética y de la indisciplina, de la necedad y de lo soez, sin elementos realmente interesantes para nuestra vida. Estamos ante una era de ostracismo cultural bastante insatisfactorio en la que tecnología parece estar ganando la batalla a la razón. Cierto es que ya no existe ese país que nació literariamente con el mester de clerecía o la literatura aljamiada, que no hay grandes libros como los surgidos en el novecentismo, la comedia benaventina, el existencialismo o en la poesía social, incluso de la literatura de posguerra, pero sigue perdurando esta tradicional literatura y los nuevos y viejos clásicos foráneos y autores actuales que se merecen nuestra atención. Los libros están ahí, al alcance de nuestra mano. Sólo debemos interesarnos por ellos.
Hay que buscar el placer de leer, de descubrir libros que nos sumerjan en un mundo del que no podamos salir hasta acabarlos. Hay que ejercitar el disfrute de la lectura, sin crear una obligación de hacerlo. Se tiene que revalorizar por la simple delectación, para estimular la imaginación y formar un pensamiento independiente y crítico. Ese es el objetivo.
Y hoy es un buen día para interpelar por ello.

martes, 21 de abril de 2015

Palabras

Últimamente no hablo mucho. Es un problema, porque siempre he sido un orador compulsivo, un contador de historias, un hombre de palabras. Y ante tal inconveniente, decidí ir al médico.
Doctor ¿qué me pasa?
Tras una inspección rutinaria y una polipectomía virtual a través de los problemas de los nuevos modelos de relación a través de la red, me recetó una buena dosis de palabras. Palabras de tonelaje etimológico. Nada de palabras banales.
¿Sólo palabras?
También un poco de saber escuchar y meditar.
He leído cosas al respecto, acerca de importancia terapéutica de la palabra. Según algunas teorías, las palabras tienen un potencial beneficioso para la salud. Es bueno hablarle a las plantas, dialogar frente al espejo, atender a los interlocutores y mostrarse abierto al diálogo. Y es cierto. Me siento más sociable. Cuando abro el frigorífico departo sobre cuestiones de actualidad con la leche del desayuno mientras ambos leemos el periódico, charlo distendidamente con los alimentos mientras cocino, tengo alguna que otra disputa con la ropa al sacarla de la lavadora... Incluso una vez me descubrí leyendo un libro en alto, con sus palabras formando frases con un sentido absoluto. Desde entonces, con el único que no hablo es con el monitor del ordenador. El teclado tampoco me cae muy bien, aunque tenga que utilizarlo para escribir estas palabras, narradas en alto y, por supuesto, parloteando con una lata de cerveza en el transcurso. Las palabras ayudan a la concordia y al entendimiento. O eso es lo que me digo a mí mismo.

jueves, 16 de abril de 2015

Final de la temporada regular, inicio de los Playoffs y la bendita Fantasy

Esta pasada madrugada se ponía fin a la temporada regular de la NBA. Una competición que abre sus opciones a nuevos rivales por la disputa del ansiado anillo y que ofrece con los Playoffs lo mejor del baloncesto mundial. Los dieciséis mejores equipo de la liga más exigente y dura de cuantas se conocen se ven las caras en unos cruces que, hoy en día, siguen marcando esa vieja polémica del merecimiento lógico de cada equipo, viéndose mermadas ciertas actuaciones debido a la disposición regional que impone el reparto geográfico por divisiones y conferencias. Algo que da como consecuencias que equipos con mayor cómputo de derrotas que victorias pase a los Playoffs tanto como viceversa. En cualquier caso, el espectáculo de la cancha, uno de los más sugestivos y desafiantes que existen, florece como la primavera en esta época del año para dejarnos los cruces de los mejores equipos de la liga.
Suenan como grandes candidatos al título, con la vitola de campeones de conferencia Oeste, los Golden State Warrios, que han establecido su mejor récord y mejor marca de la NBA con 63 victorias y sólo 14 derrotas (en un parcial final de 12-1 en los últimos trece encuentros) y los de la Este, los Atlanta Hawks, que pese al relax de este epílogo de la temporada han sumado un meritorio 57-19. En la Este otros cocos que dan miedo son, por encima de todos, los Clevaland Cavaliers de LeBron, con un paulatino aumento de posibilidades según se ha ido acercando esta fase de eliminatorias y en la que la estrella ha dejado de egocentrismo en pista pata hacer jugar a un equipo muy confiado que está en esta situación por los movimientos y fichajes que hizo hace un par de meses.
No olvidemos a Chicago Bulls (equipo al que todos últimamente están infravalorando), Washington Wizards y Toronto Raptors, que tendrán que disipar las incertidumbres a la hora del asalto a los grandes equipos que les ha tocado en suerte. Por parte del Oeste, los actuales campeones, San Antonio Spurs han firmado un mes de ensueño y llegan a estos Playoffs con la certeza de que un sexto anillo es posible tras una campaña marcada por las incógnitas y las lesiones. Se enfrentarán a los Clippers, con una recta final bastante valorable y con la recuperación para este tramo de Jamal Crawford. Los Houston Rockets de James Harden y los Memphis Grizzlies que viene de bajón con evidentes signos de debilitación en estas últimas semanas de competición son también candidatos a dar la sorpresa. A los que se unen los traicionales Dallas Mavericks y New Orleans Pelicans.
En el apartado negativo, esta temporada marcará la historia de dos equipos históricos como son los Lakers (21-61) y Knicks (17-65) que han terminado con los peores registros de su historia. A ellos se une la pobre imagen de los Minnesota Timberwolves (16-66) configurado como el peor equipo de la historia y otras decepciones como las de Miami Heat, que se queda fuera de los Playoffs después de cuatro finales seguidas y Oklahoma Thunder que se han apeado por la lucha por las finales en el último suspiro con la consolación de ver a Russell Westbrook convertido en el máximo anotador de esta 2014-2015.
A un nivel personal, esta ha sido la temporada de la recuperación total y fanatismo olvidado por este deporte al que, a pesar de no haber dejado de seguir con atención, he volcado gran parte de mi tiempo en redimir mi afición por el baloncesto. Concretamente, por la NBA. Y además de seguir muchas madrugadas invirtiendo horas de sueño en esta filia tan reconfortante, ha contribuido a ello la Liga Fantasy NBA + impulsada por los chicos de Canal Plus en su segmento dedicado a la NBA, que han hecho que esté atento día tras días a todos los resultados, estudiando a cada jugador de cada equipo y devolviéndome con ello cierto control sobre la competición de la canasta. Todo un descubrimiento que ha sido una de las partes más positivas y divertidas de estos siete meses de competición. Los movimientos de estrellas, la necesidad de encontrar jugadores baratos que han ido incrementando su valía y números y la imposición de una estrategia equilibrada con las lesiones semanales han hecho de este juego una rutina reconstituyente centrada en la NBA, obligándome a seguir paso a paso el devenir de todos los partidos de la liga. Su sencillez basada en la estrategia obligatoria de escoger a 10 jugadores (4 bases, 4 aleros y 2 pivots) con un límite salarial de 180 millones incluyendo un ‘rookie’ y un jugador internacional con un sistema que concede dos cambios semanales.
Comprobar las lesiones y mirar de reojo a los demás competidores es algo que hay que repetir en próximas ediciones. La liga que creé allá por octubre se llamó RAZA BLANCA, TIRADOR, en homenaje al designio del gran Andrés Montes que se refería así a los jugadores caucásicos de fina muñeca y mortífero tiro al aro, ha estado disputada. Mis dos equipos, Refocitos Lions y Basketemelobakalo's, han quedado cuarto y séptimo respectivamente en una liga de veintiún participantes y ha ganado un equipo fuera de serie, CB Klavier, que ha ido estableciendo una marca inalcanzable. Tanto es así, que en la clasificación general de un total de 60.000 equipos ha quedado en un alucinante puesto 196. Increíble. Con la finalización de la Fantasy, ya sólo queda disfrutar de lo mejor, esta competición eliminatoria que avoca un duro desenlace de los mejores equipos del año de la NBA ¿Quién ganará este año el anillo? Será un placer ir desgranando el árbol de enfrentamientos hasta esa final que concluirá en junio. Este año, más que nunca, yo puedo presumir de gritar aquello de I LOVE THIS GAME!

lunes, 13 de abril de 2015

El Lunes de Aguas y mi primer hornazo casero

Fiesta, jarana, algaraza y una buena cuota de zambra como evasiva para no trabajar. Absentismo español por excelencia elevado a la categoría de costumbre. Hoy se celebra en Salamanca un extraño gaudeamus bajo la denominación de Lunes de Aguas. ¿Qué es el Lunes de aguas? os preguntaréis algunos. Pues se trata de una celebración pagana (como no podía ser de otro modo) cuyas raíces históricas se encuentran en el siglo XVI y que actualmente se presenta convertida como fiesta única y exclusiva de esta bella ciudad charra.
El 12 de noviembre de 1543 Felipe II, con tan sólo dieciséis años, llegó a Salamanca para a desposarse con la princesa María de Portugal. En esta celebración católica y austera, la ciudad aprovechó el enlace y sus celebraciones de un modo excedente, llegando al cúlmen de la bacanal, el ocio y la diversión sin límites, dándose cita una plétora de vicios en la ciudad del Tormes en aquellos días posteriores. Fue entonces cuando Felipe II comprobó que la ciudad luminaria del cristianismo europeo, el dogma y la palabra se había convertido también el mayor burdel de Europa y la Sodoma y Gomorra occidental. En aquellos tiempos, además de las escuelas mayores, las bibliotecas, los patios de lectura y el ambiente cultural y académico que ha caracterizado al orbe salmantino desde tiempos immemoriales, coexistían insanas tabernas, bares de beodos sin cierre, lujuriosas casas de putas y un submundo de amancebamiento de toda índole. Un tiempo de ocultistas, buhoneros y feriantes, lavanderas, amas de llaves, ciegos enviciados, alcahuetas, de estudiantes noctámbulos, de ricos herederos y, por encima de todos, el mejor foco de prostitución del país.
Ante tanto libertinaje e impudicia, el estirado Felipe II dictó unas ordenanzas según las cuales las libidinosas mujeres públicas de moral distraída que habitaban en la Casa de Mancebía de Salamanca, debían ser trasladadas, durante la Cuaresma, fuera de los confines de la ciudad. A partir del Miércoles de Ceniza, las prostitutas eran obligadas a abandonar su residencia habitual y reasentadas al otro lado del Tormes. El Padre Putas, un clérigo muy famoso en la ciudad por su inmoralidad irreverente, era el encargado de amparar, custodiar y atender a estas mujeres de vida alegre, siendo el responsable de éstas. A partir de este edicto, las prostitutas de Salamanca dejaban la ciudad antes de comenzar el período del tiempo litúrgico de recogimiento y desaparecían de manera temporal, recogiéndose en algún lugar al otro lado del río. Pasada la Semana Santa, y con ella el periodo establecido, las rameras volvían a la ciudad una semana después de la celebración del lunes de Pascua. Este mítico día era una jornada de expectación por parte de la ciudad, que comenzó a celebrarlo como una tradición arraigada a la ciudad, ya que los estudiantes disponían una fiesta descomunal, en la que el alcohol en sus diversas variantes y la alegría que éste produce en el cuerpo hacían que todos salieran a recibirlas a la ribera del Tormes con gran júbilo y ansias carnales inhibidas durante las prohibiciones impuestas por la Iglesia. El Padre Putas (que se llamaba Lucas y que actualmente se ha convertido en el cabezudo más célebre de las fiestas charras) era el encargado de concertar el momento del advenimiento lúbrico y lascivo entre los estudiantes y las doctoras de la cátedra del placer.
Lo más insólito y significativo de todo el proceso es que, en cuanto llegaban las meretrices exiliadas, el descontrol, derivado del éxtasis etílico junto a la liviandad carnal y el sexo sin control, hacía que los estudiantes acometieran ‘in situ’ todo lo que sus cohibidos instintos necesitaban. En efecto, amigos, la celebración abandonaba la modreación y pasaba a ser inmensa orgía (con ‘gang bangs’ y ‘bukakes’ incluidos) a orillas del río Tormes que culminaba con un baño colectivo, todos ebrios, por supuesto.
Lamentablemente hoy en día no ejercemos esta entrañable y sana costumbre, pero seguimos celebrando el día en comuna, reuniéndonos con amigos y/o familiares, habitualmente en un entorno rural, compartiendo un “día de campo” y comiendo el típico hornazo salmantino, titánico nutriente condimentado a base de huevos, aceite, harina, levadura para la masa y un relleno de jamón, chorizo, lomo adobado y huevos cocidos, una de las exquisiteces tradicionales y exclusivas de esta ciudad que aportan una buena dosis de colesterol y ayuda a atenuar las excesivas ebriedades que se producen en un día como hoy. En definitiva, es una hermosa excusa perfecta para emborracharse y divertirse con los amigos abrazando la paganía y el sacrilegio. Como debe ser.
Y a eso hay que dedicar el día, queridos amigos del Abismo. Como cada año, esta tarde me dispondré a disfrutar uno de esos hornazos como el que aparece en la instantánea superior y que, por primera vez, es de elaboración casera con el sello #REFOgones (esperemos que algún mes pueda ver la luz en forma de blog gastronómico de recetas), que acompañaré engullendo varias cervezas como celebración de una festividad que acarrea el exceso como memoria a esta absurda tradición que no debemos perder.